Agrocalidad reforzó el cerco epidemiológico en el sector El Quemado, en Santa Rosa, provincia de El Oro, para contener el Fusarium raza 4 tropical (Foc R4T), el hongo que amenaza a las plantaciones de banano. La inspección fue encabezada por el director ejecutivo de la entidad, Eduardo Cantos, junto al viceministro de Producción Agropecuaria, Javier Chon.
Las medidas contra el Fusarium raza 4
En el foco de El Quemado, las autoridades supervisaron varios trabajos para evitar que el patógeno se disperse:
- Reencarpado de las zonas afectadas.
- Cercado del perímetro.
- Reconformación del muro externo.
- Refuerzo de las barreras de protección.
«Aquí no bajamos la guardia, seguimos actuando de manera oportuna para proteger nuestros cultivos», dijo Cantos durante el recorrido.
La comitiva también se reunió con la Asociación de Productores Pecuarios de El Oro para tratar la vacunación contra la peste porcina, y revisó los controles en Puerto Bolívar: bloques de control, inspección fitosanitaria previa al embarque, el Punto Único de Inspección Fitosanitaria, el arco de desinfección y el lavado de contenedores.
Dos casos en la misma zona
El Fusarium raza 4 se detectó por primera vez en Ecuador en diciembre de 2025, en la finca La Carolina, también en Santa Rosa, tras una primera sospecha en septiembre de ese año. Entonces se declaró una emergencia fitosanitaria por seis meses. Agrocalidad aseguró que el hongo «no representa riesgo para la salud humana ni para el consumo» y que el foco se mantenía «confinado y bajo estricto control técnico».
El 14 de julio de 2026 se confirmó un segundo caso en una finca bananera de El Quemado, junto a La Carolina. Fue detectado gracias a la vigilancia con drones y activó el plan de contingencia, con aislamiento, bioseguridad, muestreo y monitoreo.
Por qué preocupa
El hongo afecta al banano, el plátano, el orito y el abacá. Según la FAO, citada por Primicias, puede permanecer latente en el suelo durante décadas, lo que hace muy difícil eliminarlo una vez que llega a una finca. Por eso la estrategia se concentra en confinar los focos y evitar que la tierra, el agua o las herramientas lo trasladen a otras plantaciones.
Agrocalidad sostiene que lleva más de 14 años y más de $ 34 millones invertidos en laboratorios y vigilancia, incluido el monitoreo con drones.


















