El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un alto el fuego energético entre Rusia y Ucrania, pero los ataques contra la infraestructura eléctrica no se detuvieron. «Con efecto inmediato, hay un ALTO EL FUEGO ENERGÉTICO en la guerra entre Rusia y Ucrania. Ambas partes han aceptado. ¡No lo rompan!», escribió Trump el domingo 11 de octubre de 2026 en su red Truth Social, sin dar más detalles.
No es la primera vez: el 14 de septiembre, Trump ya había anunciado algo parecido, sin resultados.
Los ataques tras el alto el fuego energético
Pocas horas después del mensaje, una central eléctrica en Járkiv fue atacada, según la oficina presidencial ucraniana. En la madrugada del lunes 12, Rusia lanzó 121 drones de tipo Shahed contra Ucrania, informó la Fuerza Aérea ucraniana. Los ataques dejaron al menos 10 muertos y 69 heridos en todo el país.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, aseguró que Rusia golpeó al menos seis objetivos energéticos, entre ellos una instalación de gas, en las regiones de Járkiv e Ivano-Frankivsk. «Es cada vez más evidente que Rusia no está dispuesta a aceptar un alto el fuego energético propuesto por EE. UU.», afirmó.
La postura de Kiev
El domingo, Zelenski había calificado el anuncio como una «buena noticia para todos» y pidió a Trump que precisara cuándo empezaba. «Estamos listos para abstenernos de atacar la infraestructura energética rusa, y contamos con la misma disposición de Rusia».
Además, en una entrevista con la cadena ABC, ofreció celebrar elecciones a cambio de una tregua total: «Dennos dos meses, 60 días… y organizaremos elecciones».
El Kremlin no confirma
Moscú no confirmó ningún acuerdo. «Los contactos continúan. En cuanto tengamos algo que decir, se lo haremos saber», dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. Sobre la propuesta de tregua de 60 días, fue tajante: «Hemos dicho repetidamente que no queremos un alto el fuego».
El anuncio de Trump llegó después de un fin de semana tenso: el viernes cerró un acuerdo con Rusia relacionado con la compra de diésel, y el sábado sugirió que Ucrania necesita «un nuevo líder que pueda hacer un acuerdo». Ese mismo sábado, un bombardeo ruso en Zaporiyia dejó 23 muertos, entre ellos cuatro niños.


















