La eliminación de la Selección Colombia en el Mundial 2026 ha tomado un tinte oscuro y extradeportivo. El talentoso extremo Jaminton Campaz tomó la drástica decisión de no regresar a su país natal para disfrutar de su periodo vacacional debido a una ola de violentos mensajes e intimidaciones contra su vida y la de su familia.
El futbolista tenía planeado viajar a la ciudad de Ibagué tras concluir la participación cafetera en Norteamérica. Sin embargo, fuentes cercanas a su entorno confirmaron que el jugador no abordó el vuelo oficial de la delegación y optó por resguardarse en un destino internacional seguro.
El origen de la hostilidad digital
El descontento de un sector radical de la hinchada se encendió tras el partido de octavos de final contra Suiza. Durante el minuto 114 del tiempo suplementario, Campaz falló una oportunidad clara de gol frente al arquero Gregor Kobel que pudo darle la clasificación directa a Colombia.
Aunque el atacante posteriormente anotó su cobro en la tanda de penales, la posterior derrota y eliminación del equipo desató ataques masivos en sus plataformas digitales. El periodista Camilo Pinto reportó que el tono de las agresiones escaló a niveles alarmantes, incluyendo amenazas explícitas hacia su hija de cinco años.
«Ninguna pasión justifica el odio»
Ante la gravedad de la situación, el jugador de Rosario Central rompió el silencio mediante un comunicado en su perfil de Instagram:
«Mi Colombia, por favor, nunca dejemos de lado el respeto. Podemos pensar diferente, sentir frustración o tristeza, pero ninguna pasión justifica el odio y vivir con miedo».
Figuras internacionales del balompié como Ángel Di María y Juan Fernando Quintero reaccionaron públicamente enviando mensajes de solidaridad y respaldo al extremo colombiano en este complejo momento. Por ahora, los representantes del jugador evalúan los protocolos de seguridad pertinentes mientras la Federación Colombiana de Fútbol monitorea la situación.





















