La seguridad energética impulsa el debate nuclear en Taiwán
Taiwán ha iniciado un nuevo debate sobre el futuro de la energía nuclear tras anunciarse la posibilidad de reactivar la central nuclear de Maanshan en 2028, la última instalación nuclear que operó en la isla. Esta decisión surge en medio de crecientes preocupaciones sobre la seguridad energética del territorio, especialmente ante el riesgo de interrupciones en el suministro de combustibles importados.
El ministro de Economía, Kung Ming-hsin, informó durante una sesión del Legislativo que la empresa estatal Taiwan Power Company (Taipower) presentará un plan para analizar el reinicio de las operaciones de la planta. Esta instalación, ubicada en el condado de Pingtung, fue durante años una de las infraestructuras energéticas más importantes del país.
El proyecto de reactivación dependerá de una evaluación técnica exhaustiva que determinará el estado actual de los generadores y demás equipos del complejo nuclear.
Westinghouse evaluará el estado de la central
Como parte del proceso de revisión, el Gobierno taiwanés encargó a la empresa estadounidense Westinghouse realizar un análisis detallado de los generadores de la central nuclear de Maanshan. El objetivo es comprobar si los sistemas pueden volver a operar de manera segura o si requieren reemplazos significativos.
Si los expertos determinan que los equipos se encuentran en buenas condiciones técnicas, el proceso de reapertura podría acelerarse considerablemente. En ese escenario, Taiwán podría recuperar una fuente estable de electricidad que anteriormente aportaba una parte relevante del suministro energético nacional.
La revisión técnica busca garantizar que cualquier posible retorno de la energía nuclear se realice bajo estrictos estándares de seguridad y eficiencia energética.
Preocupación por un posible bloqueo energético
Uno de los factores clave que impulsa este debate es la vulnerabilidad energética de Taiwán frente a un eventual bloqueo en el Estrecho de Taiwán, una ruta estratégica por la que llega gran parte del combustible importado que utiliza la isla.
Durante el debate parlamentario, legisladores citaron simulaciones realizadas por centros de estudios internacionales que revelan datos preocupantes sobre las reservas energéticas del país.
Según estos estudios, en caso de interrupción total del suministro:
- Las reservas de gas natural de Taiwán podrían agotarse en aproximadamente diez días.
- Las reservas de carbón durarían alrededor de siete semanas.
- Las reservas de petróleo podrían extenderse hasta cerca de veinte semanas.
Estos escenarios han reforzado el argumento de quienes consideran que diversificar las fuentes de energía, incluida la nuclear, es fundamental para garantizar la estabilidad económica y energética.
El cierre de Maanshan y la política antinuclear
La central nuclear de Maanshan dejó de operar en mayo del año pasado, como parte de la política impulsada por el Partido Democrático Progresista (PDP) para convertir a Taiwán en un territorio libre de energía nuclear.
Esta estrategia fue impulsada en gran medida por el impacto global del accidente nuclear de Fukushima en 2011, que fortaleció el movimiento antinuclear dentro de la sociedad taiwanesa. Durante más de una década, las autoridades avanzaron en la reducción progresiva del uso de reactores nucleares.
Como resultado de esta política, la participación de la energía nuclear en la matriz eléctrica de Taiwán cayó drásticamente. En 2011, los reactores nucleares generaban cerca del 19 % de la electricidad del país, mientras que en la actualidad su presencia es prácticamente inexistente.
El referéndum que no logró validar la reactivación
En agosto de 2025, los ciudadanos taiwaneses participaron en un referéndum nacional para decidir si la central nuclear de Maanshan debía volver a operar. Aunque los votos favorables superaron ampliamente a los contrarios —con cerca de tres veces más apoyos—, la consulta quedó invalidada.
La razón fue que no se alcanzó el umbral mínimo de participación del 25 % del censo, requisito establecido por la legislación taiwanesa para validar los resultados de este tipo de consultas populares.
A pesar de la invalidez legal del referéndum, el resultado reflejó que una parte significativa de la población considera necesario revisar la política energética del país.
La importancia energética de la central de Maanshan
Cuando operaba a plena capacidad, los dos reactores de la central nuclear de Maanshan generaban aproximadamente entre el 5,5 % y el 6 % de toda la electricidad consumida en Taiwán. Esta producción representaba una contribución significativa dentro de la red energética nacional.
Actualmente, el sistema eléctrico taiwanés depende principalmente de gas natural y carbón, dos fuentes de energía que requieren importaciones constantes para mantener el suministro.
La posible reactivación de Maanshan se presenta así como una alternativa estratégica para fortalecer la resiliencia energética del país, especialmente en un contexto de incertidumbre geopolítica y presión sobre los mercados internacionales de combustibles.

