Los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump sorprendieron al anunciar una cooperación conjunta para perseguir a tres de los principales líderes del narcotráfico en Colombia: Iván Mordisco, Chiquito Malo y Pablito. Esta alianza busca desmantelar los carteles que dominan la producción y exportación de cocaína, y representa un esfuerzo histórico entre dos mandatarios con posturas políticas opuestas.
Chiquito Malo y el Clan del Golfo
Jobanis de Jesús Ávila, alias Chiquito Malo, asumió el mando del Clan del Golfo tras la captura de Otoniel en 2021. Este grupo criminal es conocido por su participación en tráfico de drogas, minería ilegal y tráfico de migrantes. A diferencia de otros jefes, Chiquito Malo combina habilidad estratégica y visión empresarial, consolidando su poder bajo un sistema de franquicias que mantiene activa la organización pese a la presión del Estado.
Tras eliminar a sus rivales internos, Chiquito Malo consolidó el control total del clan. Su perfil público incluye fotografías con traje elegante y cabeza rapada, reflejando un estilo que mezcla formalidad y violencia.
Iván Mordisco: De guerrillero a capo del narcotráfico
Néstor Gregorio Vera, conocido como Iván Mordisco, fue un mando medio de las FARC durante el proceso de paz de 2016. Sin embargo, decidió no dejar las armas y se convirtió en un líder criminal de alto perfil, especializado en tráfico de cocaína y expansión de actividades ilegales en la selva amazónica.
Actualmente, Iván Mordisco lidera el Estado Mayor Central y es uno de los hombres más buscados por Colombia y Estados Unidos, con una recompensa cercana a un millón de dólares por información que conduzca a su captura. Su estilo combina camuflado militar, lentes oscuros y presencia en zonas selváticas, manteniendo un perfil revolucionario y peligroso.
Pablito: La línea dura del ELN
Gustavo Aníbal Giraldo, alias Pablito, es un comandante de la línea dura del ELN, a cargo del frente Domingo Laín, operativo en la frontera con Venezuela. Reconocido por su poder financiero y militar, Pablito ha sido vinculado con atentados que marcaron la historia reciente del país, incluyendo el ataque con coche bomba en Bogotá en 2019.
Aunque participó en diálogos de paz en La Habana, su línea intransigente y violenta lo mantiene como uno de los objetivos prioritarios de las autoridades colombianas y estadounidenses.
Esta cooperación entre Colombia y Estados Unidos refleja la urgencia por frenar el narcotráfico y desarticular los principales carteles, especialmente cuando los líderes criminales muestran capacidad de adaptación y violencia extrema en sus operaciones.
