Real Madrid abre elecciones en medio de una de sus semanas más tensas de los últimos años. Florentino Pérez compareció en Valdebebas, negó que vaya a dimitir y confirmó que solicitó a la Junta Electoral iniciar el proceso para elegir nueva Junta Directiva. Su frase marcó la jornada: “Lamento decirles que no voy a dimitir”. Además, anunció que él y su actual equipo se presentarán a los comicios.
La intervención llegó después de una temporada golpeada por malos resultados, rumores sobre su continuidad y ruido alrededor del futuro deportivo del club. Florentino también rechazó versiones sobre una supuesta enfermedad grave y aseguró que sigue trabajando con normalidad al frente del Real Madrid y de ACS.
Vía: Diario AS
Florentino lleva la crisis al terreno electoral
El presidente blanco decidió no cerrar la discusión con una renuncia, sino con una consulta interna. La convocatoria electoral busca que los socios del Real Madrid ratifiquen o cuestionen la continuidad del proyecto. En la práctica, Florentino transforma la crisis deportiva en un debate institucional sobre quién debe conducir al club en la siguiente etapa.
El proceso no será sencillo para cualquier aspirante. Para presentarse a las elecciones del club se exige una fuerte antigüedad como socio y un aval económico elevado. Reportes españoles sitúan ese aval cerca de los 187 millones de euros, equivalente al 15% del presupuesto madridista. Esa barrera explica por qué históricamente ha sido muy difícil construir una oposición real a Florentino.
La lectura política es clara: si aparece un rival fuerte, el club tendrá una campaña poco habitual. Si no aparece, Florentino puede salir reforzado de un momento crítico.
Negreira, campaña externa y filtraciones en Valdebebas
La comparecencia no se limitó al anuncio electoral. Florentino Pérez denunció una supuesta campaña contra su figura y contra los intereses del club. También apuntó al Caso Negreira, al que calificó como uno de los mayores escándalos del fútbol español. Según su intervención, el Real Madrid prepara un informe para presentarlo ante la UEFA y exigir una respuesta institucional.
El presidente también se refirió al supuesto cruce entre Federico Valverde y Aurélien Tchouaméni durante un entrenamiento. No le dio una dimensión extraordinaria al roce entre jugadores, pero sí consideró más grave que el episodio se filtrara. Para Florentino, el problema no es solo la tensión interna, sino que situaciones de vestuario terminen expuestas en público.
Ese punto conecta con el fondo de la crisis. El Madrid no solo está discutiendo resultados. También está revisando autoridad interna, control del relato y manejo de información dentro de Valdebebas.
Casillas no quiere a Mourinho en el Real Madrid

Mientras Florentino defendía el proyecto institucional, Iker Casillas intervino en otro frente: el futuro del banquillo. El excapitán blanco fue tajante sobre un posible regreso de José Mourinho. Aclaró que no tiene un problema personal con el técnico portugués y lo definió como un gran profesional, pero dejó una frase directa: “No le quiero en el Real Madrid”.
La opinión de Casillas pesa por su historia. Fue capitán, símbolo del club y protagonista de una relación muy desgastada con Mourinho durante la etapa 2010-2013. Por eso, su rechazo no se lee solo como una preferencia técnica. También revive una memoria incómoda para parte del madridismo: vestuario dividido, tensión pública y una etapa de alto desgaste emocional.
Florentino, en cambio, evitó profundizar sobre Mourinho. Señaló que no era el momento de hablar de entrenadores ni de fichajes. Su prioridad, según su discurso, es defender que el Real Madrid siga perteneciendo a sus socios.
El banquillo y la plantilla entran en revisión
El debate sobre Mourinho muestra que el club necesita definir mucho más que una presidencia. También debe resolver qué tipo de proyecto deportivo quiere construir. El Madrid viene de una etapa de frustración competitiva y necesita tomar decisiones sobre entrenador, fichajes, salidas y liderazgo del vestuario.
Un regreso de Mourinho implicaría carácter fuerte, disciplina y una figura de impacto inmediato. Sin embargo, también reabriría heridas de su ciclo anterior. Otros perfiles podrían ofrecer una reconstrucción menos ruidosa, aunque con menos impacto mediático.
La decisión del banquillo será una de las primeras grandes pruebas del proyecto que gane las elecciones. El Madrid no suele tener paciencia para transiciones largas. Su exigencia histórica obliga a competir y ganar de inmediato.
Un club entre urnas, presión y reconstrucción
La actualidad del Real Madrid queda cruzada por tres ejes. El primero es institucional: Florentino no dimite y busca renovar legitimidad en las urnas. El segundo es deportivo: el equipo necesita una reconstrucción profunda tras una temporada de desgaste. El tercero es simbólico: voces históricas como Casillas ya están marcando límites sobre el futuro del banquillo.
El presidente eligió responder desde el poder institucional. Negó una salida inmediata, defendió el modelo de socios, reactivó el frente del Caso Negreira y puso el futuro en manos de unas elecciones. Ahora falta saber si habrá una oposición real o si el proceso terminará reforzando su continuidad.
El Madrid entra en una fase decisiva. No solo debe elegir una directiva. Debe definir qué tipo de club quiere ser después de una crisis que mezcló resultados, filtraciones, rumores, nombres propios y una presión pública cada vez más alta.
Datos clave
Club: Real Madrid
Presidente: Florentino Pérez
Decisión: convocatoria de elecciones a Junta Directiva
Postura de Florentino: no dimite y se presentará
Tema adicional: informe ante UEFA por el Caso Negreira
Ruido interno: filtración del supuesto cruce Valverde-Tchouaméni
Banquillo: debate abierto sobre el futuro técnico
Postura de Casillas: no quiere a Mourinho en el Real Madrid




















